miércoles, 28 de enero de 2009

BREVES TINTINEOS

La brevedad de la felicidad solo es comparable al tiempo que permanece en el aire el tintineo de las copas tras un brindis. En ambos casos nuestra memoria engorda y engrandece el instante porque queremos aferrarnos a la idea de que existe lo bueno y que lo bueno es duradero. Es mentira. Todo acaba salvo lo gris, el tono medio, lo que ahora conviene decir, el perfil bajo. Aun así nos empeñamos en brindar, vivimos la farsa de ser felices, de ser perfectos, de ser duraderos. Vivimos muchas farsas, brindamos mucho.

jueves, 15 de enero de 2009

FEO, CATÓLICO Y SENTIMENTAL.

Paráfrasis del Marqués de Bradomín.

Feo lo soy. No cabe duda de este hecho. Y no porque lo sepa al verme, el espejo engaña a quien quiere ser engañado y sabe mirarse con un ángulo determinado y benevolencia, lo sé por puro empirismo. No lo veo en mí ni en mi reflejo, lo veo en las caras que me miran y en sus impresiones, imposibles de disimular. Pero debo aprender a vivir con esta realidad, ya inmutable, de lo que soy. Aceptar facciones disarmónicas, ángulos pronunciados y apéndices alargados. Lo que me cuesta aceptar es que la cara sea espejo del alma, sé que por ahí no van los tiros en este refrán, pero no sé si la gente que me ve sabe esto. Quisera verme hermoso a cada momento, en cada reflejo y en cada fotografía para poder pensar que en mi interior mi espíritu está tranquilo y plácido, que soy bueno y que mis pensamientos y mis deseos son puros. He aquí el problema.

jueves, 9 de octubre de 2008

EL TIGRE ENJAULADO

Ayer tarde se me ocurrió un relato sobre un tigre siberiano enjaulado, iba engordando poco a poco por la falta de ejercicio y espacio, y los pocos días que podía correr de camino al veterinario se hacía la ilusión de correr por la tundra y la estepa. Mientras intentaba darle forma al cuento, pensé que la imagen de un tigre era poco apropiada, ni el tigre vive en familia, ni es considerado el rey de nada, ya sea selva, sabana, tundra o taiga. Así que decidido a que fuera el protagonista un fiero felino, que simbolizara además el estatus dominante, recurrí al león; y esta imagen simbólica me pareció que tampoco cuadraba. Así que a pensar, el león sería el señor destronado, vale, pero como es perezoso y le daría igual que fuera la leona la que cazara, y esta historia iba de lo contrario tendría que recurrir al tigre. Pero el tigre es solitario, huraño, demasiado independiente; más si es siberiano, muy raro, muy escaso y muy blanco, con lo que ni tendría una imagen cercana ni una identificación con el pretendido simbolismo. Pensé que lo adecuado sería la combinación de un león y un tigre, algún animal tendría que convenir, pero aquí la publicidad y mi memoria me jugaron la mala pasada de recordar al "ligre" del Circo Mundial, ridículo.
En estas me acordé de Alejandro haciendo de fiero león, me reí, se me fue el santo al cielo y jamás escribí el relato.

domingo, 28 de septiembre de 2008

UN HOMBRE SOLO EN EL PARQUE

Apenas los primeros rayos de sol calientan las gotas de rocío, ya se oye el crujido de una pisada en el Parque. Es un ritmo cansino, lento, el que traslada la masa del hombre por senderos recorridos miles de veces.
Si lo viéramos de perfil podríamos imaginar un pájaro, quizás no muy regio, nariz prominente y aguileña que se adelanta a una frente tendida hacia atrás, un pecho plano, una barriga abultada que se adivina blanda y unas piernas muy gruesas, casi de elefante que descuadran y descomponen la figura amable del ave y la convierten en grotesca.
Se sabe que es cierto que las piernas no son débiles, el ritmo, ya se ha dicho que lento, no cesa. No se sabe si la mente que gobierna este cuerpo se le asemeja, no se sabe si es lenta y constante, o quizás desordenada, y por eso necesita de este ejercicio para ir poniendo las ideas y los sentimientos en su sitio. Se desconoce.
No se adivina porque el hombre corre y corre, a su lado aparecen de vez en cuando corredores que lo adelantan aunque despertaran más tarde, metáfora de su vida. No lo sabe ni siquiera el hombre, al que bloquean las miles de ideas que giran y hacen piruetas en su mente. No lo sabe este hombre que corre y corre.
Este hombre se siente solo, se cree solo y sabe que una vuelta y otra vuelta, que pisar el mismo charco, la misma pendiente, rozar la misma rama de ese chopo, le acercan al infinito, le hacen parte de la eternidad, porque su movimiento, siempre reducido a este recinto, es, a ojos de un espectador bien situado, como si estuviera inmóvil.
Quizás no sea ese el motivo, tan solo saberse vivo, y sentir el aroma que desprenden al partirse las hojas caidas que alfombran su camino. Sentir el aire frío en la cara y calentarse con los escasos rayos solares que traspasan la arboleda.

sábado, 27 de septiembre de 2008

LA LEYENDA DEL INDOMABLE



Las crónicas periodísticas hablan hoy de la muerte de Paul Newman, a los 83 años y con más de 60 películas a su espalda. Cuentan que tuvo cinco hijos, fruto de dos matrimonios.
Todo es mentira. Es imposible resumir la carrera de esta megaestrella en una sola nota de prensa, ni tan siquiera en un libro o en una colección de ellos. Como Gary Cooper, Cary Grant, James Stewart, Henry Fonda, Katharine Hepburn, Ava Gardner o Audrey Hepburn, Paul Newman forma parte de un selecto Olimpo de bellos seres con inteligencia y talento. Como todos ellos ya forma parte de la materia con la que se forjan los sueños.
A veces he soñado con Gary Cooper, me lo he encontrado en una biblioteca, vestido como un pordiosero y hemos tomado café. No sé como sería un sueño con el hombre de los profundos ojos azules, no puedo imaginar cómo entablar relación con este ser, y no sé qué fabricará mi subsconciente con el poso que han dejado en mí sus películas. Solo sé que al igual que con Marlo Brando en "La Ley del Silencio", recuerdo con un nudo en la garganta, a los antihéroes de "El Buscavidas" y "La Leyenda del Indomable". Películas de desesperanza, películas que marcan un antes y un después en la vida del espectador, películas que enseñan que algunos de nosotros nacemos con la partida ya perdida.
Me niego a aceptar las crónicas de hoy. Me niego a aceptar que porque Paul Newman, el hombre, haya muerto, Paul Newman, el actor infinito, haya muerto.
Mejor habría sido que, con una escueta nota, se hubieran limitado a decir: "Hoy ha muerto Paul Newman. Comienza la Leyenda del Indomable".

miércoles, 24 de septiembre de 2008

UNA ÚLTIMA COPA

El tintineo de la copa continúa mientras que la aspereza del vino va secando la garganta. El brillo de tus ojos lo dice todo, no es necesario enunciar el brindis, lo leo en tu mirada. Yo también sé que esta vida ha sido buena gracias a ti. Ahora, esta amarga despedida ha limpiado mi memoria y las escenas que evoco me recuerdan que hemos sido tan felices como nos hemos atrevido a ser.
Ahora ya no hay nada más; esta última copa y un sepulcral y oscuro silencio.
Dura poco, oigo los pasos de los feyaidines en la escalera. Ya están aquí. Ya está todo hecho. Las niñas han muerto plácidamente, y a ti y a mí, el veneno nos va alejando, quizás acercando, para siempre.

RECUPERAR EL AMOR

Estás callada. Recostada en tu sofá de espaldas a mí.
De manera furtiva te miro, deseándote. Deseando recuperar magias perdidas, guiños olvidados; deseando olvidar lo cotidiano, lo previsible.
Te amo y no te lo digo.
Tú me amas, lo sé, pero es tu espalda la que me recibe y se arquea para que yo me amolde a su postura. Te amo y solo deseo un giro. Tan solo necesito ciento ochenta grados. Tan solo una nimiedad geométrica para que todo el Universo se colapse.
Estás callada, pero un leve murmullo está naciendo y un suave movimiento, imperceptible, modifica el mapa de arrugas del sofá, mientras yo asisto al inicio del milagro.

martes, 23 de septiembre de 2008

CADA DÍA

Cada día desperdicio el alma nueva que estreno a la mañana.
Cada día.
Cada día nace un poema incompleto.
Cada día.

Cada amanecer es más oscuro aunque me vista de luz.
Cada noche viene con más peso de tristeza y es más espesa su neblina.
Cada día es más un camino a cada noche.
Cada día.

Una vez cada día, una vez tan solo, me siento un hombre nuevo.
Luego, mil salvas de tristeza, millones de timbres de teléfono,
cientos de papeles amarillos y óxido de hierro me fusilan.
Cada día.

jueves, 14 de agosto de 2008

OTRO AGOSTO, OTRO VERANO, OTRA MALDICIÓN AGONIZANTE.

Ya casi está pasando el puente de Agosto, aquel del que ni siquiera tenía noticia hace veinte años, cuando todo el verano era festivo y no acertaba a comprender que ningún día fuera más festivo que otro. Todo eso cambió conforme fue pasando el tiempo y empecé a hacer muescas en las esquinas del alma; descubrí otros mundos lejanos del mío primitivo, que incorporé a mi vida, y descubrí que lo peor del mundo no quedaba en el hastío y en el aburrimiento estival, sino en el vacío del alma y en la espera de lo que había de llegar a la vuelta de la esquina.
Este puente fue el comienzo de muchas desazones, de momentos de angustia muda, de ansiedad por llegar a una fecha para la que uno no estaría preparado jamás. Y no sería esta fecha la del momento de abandonar el lugar de vacaciones, sino la del momento de abandonar el estado de inconsciencia y felicidad.
Fue puente para la espera de los exámenes de septiembre, alguna vez que otra disfrutados, casi siempre temidos como a la pena negra. Podría pensarse que ya se había llegado a un final casi feliz, que se trataba de repasar, ya todo hecho, sin nervios. Dudo que alguna vez lo viviera sin nervios. Mucho antes era la fecha en la que se preparaba el cumpleaños de mi abuela, antesala del odiado retorno a la rutina de Córdoba, a la que luego se amaba desde el momento en que se llegaba a sus cercanías.
Hoy en día poco señala, solo la posibilidad de comprar churros para mi familia y de ver a la gente señoreada y sudando la gota gorda a primeras horas de una mañana de agosto.

lunes, 19 de mayo de 2008

VIAJE AL FUTURO

No tengo muy claro de cuanto tiempo se trata, pero como cada mañana viajo hacia al este, y dado que voy en sentido contrario al de rotación de la Tierra, llego siempre a recoger la luz que tardará todavía unos minutos en llegar a la casa donde todavía duerme mi familia. Sé que esto es infinitesimal e inútil, pero me crea la ilusión de viajero en el tiempo y ansío un medio de transporte más rápido que me permita ganar unos nanosegundos más.
Al regresar viajo con unos rayos solares en la nuca a los que voy adelantando por el ángulo sólido de la Tierra por el que me muevo, aparco a la carrera para subir a casa y dejar que la luz me alcance en un soleado deja vu, y tener la impresión de que ya he vivido ese momento.
Quisiera cambiar la orientación de mi trabajo o mudarme a oriente, no con la intención de obtener ventajas en mi trabajo, sino para que al viajar al futuro, sepa que siempre al final de ese viaje estarán mi mujer y mis hijas.
Pero sé que si algun día cambiase mi empleo sería hacia el norte. No estaría tampoco mal, cada día volvería al Sur. Donde nací.