lunes, 30 de agosto de 2010
EL ALAMBRE
LA SOLEDAD DEL SOCORRISTA
Nuestro socorrista está triste. Como cada día, la silla en la que se sienta para velar el baño de esos privilegiados vecinos se ha amoldado un poco más a su figura y su asiento se convierte en una pequeña prisión. Es difícil levantar el vuelo desde una silla de metal y nylon. A mediodía la lámina de agua es un desierto. La mira una y otra vez, hunde su mirada en ella y todo tiene un confín, nada profundo el suelo, nada lejano el borde opuesto. Hastiado de tiritas, betadines y llantos. Harto de madres que se emperifollan para bajar a esta piscina en la que no se han bañado jamás, y en la que dejan a sus cachorros para que los bañe el socorrista, sustituto eventual de la tata que los cría; mientras, sus maridos desplazan sus barrigas en la cercana pista de pádel simulando practicar algún deporte.
Nuestro socorrista está triste. Sueña con el mar, con rescates imposibles, con salvar alguna vida o curar alguna herida por mordedura de tiburón o barracuda. Y evoca el mar para olvidar que su vida pueda tener horizontes tan cortos como los de esta piscina.
EL MIRLO
EL JOROBADO
SOBRE LA TRISTEZA
sábado, 31 de julio de 2010
POR LA TIERRA DEL SLOW FOOD
Los edificios de Florencia tienen la piel ajada y muestran con orgullo las arrugas de la edad. Se alzan sobre un suelo de piedra que los picapedreros toscanos renuevan con afán perfeccionista. Alguien podría decir que estas casas llenas de apartamentos recuerdan a las de París, todos los edificios de viviendas tienen el mismo aire intemporal, podrían ser del renacimiento, podrían ser decimonónicos, pero los edificios parisinos se alinean en cuadrículas perfectas, los de Florencia serpentean, se mueven, crean farallones que detienen el camino de los turistas a los secretos de la ciudad.
Hemos paseado no solo por esta ciudad, sino por gran parte de Toscana, desde la costa hasta el interior y hemos descubierto un mundo medieval. ¡Estos italianos son así, nuestros primos mayores!. Saben disfrutar de la vida y lo hacen con buen gusto. Saben querer su tierra y sus costumbres sin vergüenza y sin complejos.
Y hemos comido como se debe comer, alimentando los sentidos, y no solo saciando el hambre. ¡Oh, il santo bevitore!. ¡Oh, il santo mangiatore! Y el vin santo, el Brunello de Montalcino, el Suave del Véneto. Y la grappa. Y comer pizza, sí, una pizza slow food, con las manos, en una plaza medieval de Pisa.
Hemos inventado cuentos e historias con perros, gatos, arquitectos, príncipes y curtidores. Y, en realidad, no sabemos si son ficticios los cuentos inventados o son historias que nos han inventado a nosotros para que las contemos. En la sagrada ciudad de Tomencia.
Y el amor se vuelve amor junto al Arno. Junto al corredor de los Médicis, el que usaban los príncipes para no mezclarse con la chusma. El mismo río, ¿el mismo río?, que recogió la sangre de los animales descuartizados en el Ponte Vecchio y de los que se rebelaron contra el magnífico Lorenzo. Del mismo color de la sangre es nuestro amor, siempre vivo.
Y el síndrome de Stendhal nos asola.
lunes, 12 de julio de 2010
TULIPANES
viernes, 9 de julio de 2010
PASEOS CON UN CADÁVER.
Desde hace un tiempo me acompaña este extraño, afable y silencioso cadáver. Justo al levantarme ya está ahí. Mientras yo, mucho más desabrido y descuidado, voy descalzo a poner un café, él se calza unas zapatillas y se asea para iniciar el día ritualmente.
A cada momento, cada día, este cadáver es uno distinto. No sé de qué depende, pues unos días mientras yo estaba triste mi cadáver se había convertido en un hermoso ahogado, en un actor muerto por sobredosis, o en una niña pequeña atragantada con un caramelo. Y otros, sin contraste alguno con mi alegría o mi abulia, ha sido un caballo muerto, un atropellado, o un horrible torturador.
Este cadáver no me habla, se sienta a mi lado y me observa, como si me estudiara. Mastica aire y bebe viento al son al que yo lo hago con manjares más suculentos, habla con silencios casi sin gesticular, se muestra agrio cuando se enfada, y he aprendido a mirarme en él como en un espejo. Un día incluso me arreglé el nudo de la corbata como si me reflejara en él.
Ayer este extraño, afable y silencioso cadáver desapareció. Fue solo un rato en el que me dominó una extraña desazón. Al cabo de un tiempo volvió leyendo un par de periódicos, uno económico y otro de derechas. Y, creedme, mi cadáver sonreía.
lunes, 28 de junio de 2010
STUCK ON A SONG.
Sometimes I feel hooked on a song.
It depends on the moment, it could be a rock song or a ballad, classic music or new age, but it´s always the same. I can´t control it; every moment, every second is the song. Eating, reading, working are the song. But life is not the song.
Dicotomy.
My body and my soul are independent. While my body is living, my soul is in jail. A jail of dreams. Stuck on a far harbour. Like that old sailor of La Gomera, maybe called Brian.
jueves, 17 de junio de 2010
SUEÑO
He soñado hoy contigo. Mis sueños de amor son dulces. Tiernos y dulces. No sé por qué hemos ido a casa de mis padres en Córdoba. Allí hemos hablado, te he aclarado cosas, te he contado mis dudas y tú me has creído. Sabes de lo que te hablaba, tú también has sufrido.
Como casi siempre te he contado algo de una película y tú me has dicho que era como un vídeo comunitario portátil. Me ha hecho gracia, te he mirado, me has mirado, y te he besado. Un beso dulce. Muy dulce.