miércoles, 9 de mayo de 2012
CUMPLEAÑOS
miércoles, 2 de mayo de 2012
ESPAÑA NO ES UNA MARCA.
No es eso.
miércoles, 21 de marzo de 2012
RECORDAR.
Tan solo un susurro y una sombra.
Así, como el viejo espectro,
el amigo perdido,
o un truco de magia desvelado,
es el recuerdo.
Un susurro.
Una sombra.
viernes, 17 de febrero de 2012
MARATÓN
Todo eso, los 10.000 y los 500 km. corridos durante los últimos meses no valen nada para el domingo. Para la carrera a la que se encaminan la ilusión, el miedo, el esfuerzo y el entrenamiento. Porque si algo he aprendido de esta carrera es que cada una es un mundo. Y que necesita de una preparación previa, de un esfuerzo muy alto para tener garantías y fuerza para acabarla. Pero, nunca, seguridad.
miércoles, 1 de febrero de 2012
WOODY ALLEN QUE ESTÁS EN LOS ALTARES.
Hay personas que somos pretenciosas por naturaleza y decimos apreciar el Arte, y solemos despreciar la artesanía. Eso suele ocurrir entre los que nos damos por entendidos en cualquier materia, olvidamos un elemento primario, el goce o el gusto, y nos decantamos por los superfluo, por los adornos, por la grandilocuencia.
El otro día pude, al fin, ver Midnight in Paris y me gustó. Se trata de un pequeño cuento acerca de un escritor que transgrede las leyes del tiempo y viaja en taxi al pasado cada noche. Un bonito cuento en un bello escenario. Una película ejecutada con la maestría de un genio que sabe, con el tiempo y el buen hacer, contar una historia.
Los comentarios que escuché sobre la película me llevaron a pensar que estoy fuera de una órbita, la de la moda. Y debe ser que haber pasado la cuarentena me permite moverme en mis propios cánones y gustos. Pero me molesta la ligereza con la que se dice que Woody Allen solo hace la misma película y vídeos de promoción turística desde hace tiempo o que a Woody Allen se le perdonan muchas cosas. Me molesta porque quienes lo dicen me recuerdan a veces a masoquistas pasados de rosca que solo encuentran placer en una nueva vuelta de tuerca, en que se retraten el peor de los submundos, las pasiones más aburridas, la música más chirriante, un mundo más feo. Y es que las pequeñas, las viejas historias, las fábulas y mil cosas como los cuentos, los poemas, las canciones, a veces bastan con que conecten con nosotros, aunque sea en una palabra o en un verso, para que sean geniales. O, quizás, y más importante, para que nos gusten.
La cámara de Allen nunca, o quizás solo en Zelig, ha sido experimental en lo formal, encuadres clásicos, planos secuencia, montaje claro y lineal. Lo revolucionario de Woody Allen ha estado siempre en el guión, en la interpretación, en la habilidad de contar siempre la misma historia, de reírse del mundo y de sí mismo y de conseguir engancharnos. Y Midnight in Paris, La Rosa Púrpura del Cairo, Acordes y Desacuerdos son pequeños cuentos que se alternan en su duda existencial, en su acercamiento y su alejamiento continuo del judaísmo, del miedo a la muerte. Son como pequeñas variaciones en una melodía madre, como una pequeña composición de jazz al estilo de Nueva Orleans.
Desde hace unos años ha descubierto un mundo fuera de Nueva York, una serie de ciudades faro a las que ha trasladado sus historias, unas veces con un acierto extremo, Londres o Venecia, Match Point o Todos dicen I love you. Otros fiascos como Barcelona. Y es que parece que como a los viejos Kurosawa y Billy Wilder ya nadie le financia películas en América. Una lástima.
Pero el astuto Allen lo sabe, sabe que lo criticarán, que dirán que está viejo, y se ríe de ellos en esta película. Ahí está el pedante. El que, sin saber muy bien lo que dice, no sabe decir si le gusta o no un vino, sino que prefiere uno con un toque más de tanino. Pues … (termínese aquí con rima).
Y yo, si fuera parisino, le daría un beso a Woody Allen. Por si acaso pongámoslo en los altares, antes de que venga Vicente Aranda y lo convierta en un actor porno o un director coreano lo martirice ante las cámaras.
Por el bien del cine.
GARZÓN.
- Pues que espabilen. El niño tiene que hacerse un hombre y pelear. Y el rojo este que se calle. ¡Hay que ver! ¡Que me he colado, yo! ¡El jefe de Falange!
- Mire usted, lo siento. Dígame qué le despacho.
- Te voy a decir el qué. Pero antes te voy a contar lo que hicieron los rojos, que cuando liberamos Málaga habían convertido las iglesias y la Catedral en pocilgas donde tenían las bestias y los cerdos. No habían dejado ni hostias ni vino en ningún sitio y tuvimos que comulgar con pan duro antes de darles lo suyo. ¡Qué vergüenza!, mujeres divorciadas, con niños y sin casar. Unas putas, eso es lo que eran las de allí. Y ellos unos maricones cobardes.Dame una telera y un pan bombón.
- A mi madre y a mi hermana las mataron en la carretera camino de Almería. A mi me crió mi abuela y Don Antonio, el que se acaba de ir, me lo recordaba cada día. Cada vez que necesitaba trabajar, moverme y, hasta para casarme, tuve que pedirle permiso, acudir a él, al Sindicato y rogarle. Por miedo. El que no tuvo mi padre hasta que le dieron el paseo.
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miércoles, 11 de enero de 2012
MARTA Y EL VIENTO.
jueves, 6 de octubre de 2011
LA PARÁBOLA DEL BAR.
En aquel tiempo subió Jesús a la montaña. Y en los días en los que él oraba, sus discípulos lo esperaban y ansiaban su venida para que los reconfortara.
Y cuando hubo descendido Jesús de la montaña, sus discípulos le preguntaron. Ismael, el más amado, se adelantó:
- Jesús, muéstranos el camino. Cuéntanos los misterios de esta vida y la manera de alcanzar el Paraíso.
Y Jesús habló:
- Hace años yo vivía en un lugar pequeño. Como veis, por mi aspecto, no era de los que andaban en el grupo de los más chulos de la pandilla. Pero sí era amigo de los que llamábamos “guais” y conocía los lugares a los que iban. Así conocí bares, discotecas, casinos, pubs y cafeterías y, de alguna manera, los pusimos de moda. Era siempre igual, la avanzadilla veía un garito, hablaba de él en clase y los viernes quedábamos allí porque las niñas decidían que fuéramos. Así con varios lugares, así fue durante mucho tiempo.
- ¿Qué más pasó, Maestro?
- Con las semanas nos cansábamos de determinados sitios y los dejábamos. Ese momento llegaba cuando el bar se llenaba de otros grupos que nos imitaban y el bar, en cierta manera, dejaba de ser, ¿cómo decirlo?, …
-¿Elitista?, ¿exclusivo?, sugirió Ismael.
- Innovador, puntero, nuestro al fin y al cabo. Y en verdad os digo que era el mejor momento para el dueño del bar, pues acudía en masa la gente al considerarlo el lugar de moda. Nosotros ya no íbamos salvo para comprobar cómo había degenerado. Y llegaba el momento en que esta gente también se iba del local pues llegaban grupos que nada tenían que ver con los estudiantes, los pijos, los “guais” o los que vinieron después. Y esa era la muerte del local, el momento en que empezaban las peleas y las copas de garrafón.
- ¿Y así acababa todo?
- No. A veces volvíamos y veíamos las ruinas. Y entre los despojos de vez en cuando surgía un destello de lo que fue.
- Maestro. No entiendo nada.
- Ismael, no te preocupes, tampoco tú serás entendido. Pero yo te digo que en el futuro escribirás una canción y que por ella y de ella vivirás.
- Maestro…
- Y en verdad os digo que así como los bares van naciendo y muriendo con la superpoblación, así pasa con otros lugares, con las comidas, con los libros,…
Y en verdad mi padre lo dice así, y así es Facebook. Así fue con Facebook, pues no es ya sino la ruina de lo que fue, y así será hasta el fin de los días.
¡Ohsanna!
sábado, 21 de mayo de 2011
INDIGNACIÓN
Rompo de manera deliberada mi silencio en este blog y todo viene por un dilema moral y personal, quiero estar en un sitio en el que no estoy y en el que tampoco sé si quiero estar.
Desde Facebook me invitaron a una convocatoria contra la que he despotricado por la forma con tan poco fondo con la que se hizo, por hacerse a través de supuestos marginados que manejan i-pods, i-books, i-pads, i-phones y toda la i-familia. Pero desde el domingo pasado la inercia y la fuerza del movimiento han fagocitado los i-corazones de los i-diotas y se ha transformado en la conciencia de los conscientes, de los que estamos hartos y consumidos por la política, la corrupción, la macroeconomía, el pensamiento único y todos los supuestos sobre los que se asienta este sistema.
Sé que en mi hastío y mi indignación confluyen mi hastío y mi indignación personal, la privada, y la pública, la del ciudadano que tiene que pagar por respirar, que no puede montarse con sus hijas en un autobús en la verde ciudad de Sevilla, que no puede elegir un colegio decente y que teme enfermar porque se ve desamparado. Y sé que mi indignación sigue la estela de alumno del maestro Sampedro.
He estado en muchas luchas anteriores que nacieron como revoluciones y apenas quedaron en un resoplido, siempre alguien las manejó, siempre alguien fue comprado. Esta que nació como una pequeña fiesta ha cogido el carácter de algo mayor que la revolución, el de la insumisión. Sé que es absurdo pero la prueba de fuego de este movimiento es el de que haya sido prohibido. Y qué más da, que prohíba un órgano al que no se reconoce mil veces, porque mil veces se desoirá.
Yo no he estado en ninguna de las concentraciones, pero voy a apoyar al 15 M sin traicionar mi voto, mañana tomaré una papeleta del partido al que suelo votar y sobre ella escribiré, INDIGNAOS, 15-MAYO, POR OTRA DEMOCRACIA. Sé que no valdrá para nada mi voto nulo, que no llegará a verlo nadie más que los miembros de la mesa, pero me bastará a mí.