lunes, 17 de enero de 2011

ÍNDICE

  • CIERRE TEMPORAL.

  • DICCIONARIO. HOLLAR.

  • SUEÑO. NAVIDAD.

  • CONDENADO.

  • UMBERTO ECO, QUE ME HAS COPIADO.

  • VENECIA.

  • POEMA.

  • DEL TRABAJO.

  • ESCRITORES.

  • LIMBO.

  • EL DOBLE.

  • DICCIONARIO. TRASMINAR.

  • LA IDENTIDAD DE EULER.

  • UN SUEÑO. SOLDADO A CABALLO.

  • LIMBO.[CORCHETEADO]

  • EL SILENCIO DEL BAJO.

  • LA RED.

  • ¿POR QUÉ CORRER?, ¿POR QUÉ CORRO?..

  • UN CORTO RELATO.

  • LA CHICA DE MANCHESTER.

  • BRISAS.

  • SOBRE ANATOMIA DE UN INSTANTE.

  • CAFÉ. [DESESTRUCTURADO].

  • SOBRE LAS LISTAS.

  • LA MUJER OSMÓTICA.

  • CAFÉ.

  • PUBLICIDAD.

  • UN TÍO CON UNA GUITARRA.

  • 12 DE OCTUBRE, LA BENEMÉRITA.

  • LA CHICA DE MANCHESTER [BORRADOR/ANTECEDENTES]

  • 40 COSAS.

  • 7 DE OCTUBRE. CUARENTA.

  • LA PARTIDA. [ANOTADA]

  • LA PARTIDA.

  • VEINTITRÉS AÑOS DESPUÉS.

  • MEZCOLANZA. MISCELÁNEA.

  • EL ALAMBRE

  • LA SOLEDAD DEL SOCORRISTA

  • EL MIRLO

  • EL JOROBADO

  • SOBRE LA TRISTEZA

  • POR LA TIERRA DEL SLOW FOOD

  • TULIPANES

  • PASEOS CON UN CADÁVER.

  • STUCK ON A SONG.

  • SUEÑO

  • REBELIÓN

  • SUEÑO DE UN VIERNES. EL ABUELO.

  • MIS PAÍSES.

  • LOS HOMBRES TAMBIÉN HABLAN DE AMOR

  • TRIATLON

  • LADRÓN, COFRADE, FUNCIONARIO Y DIÁCONO

  • HAY ALGO QUE HUELE A PODRIDO.

  • LA TEORÍA DE INSPIRONES Y ESTUDIONES.

  • LA POLÍTICA EMEPETRÉS.

  • IN MEMORIAM. MIGUEL DELIBES.

  • GRACIAS GAVI. GRACIAS PEPE.

  • IN MEMORIAM

  • COCINAR CON LÁGRIMAS.

  • LA IGLESIA DE LOS ALTOS.

  • DICCIONARIO. BASTINAZO.

  • EL LIBRO DE LAS CARAS.

  • SOY UN TRISTE.

  • DICCIONARIO. PLURIVERSO.

  • MORIRÉ.

  • EL DISCURSO QUE NUNCA PRONUNCIARÉ. FUNCIONARIO.

  • EL DISCURSO QUE NUNCA PRONUNCIARÉ. EL RÍO.

  • CAFÉ CON V.R.

  • EL AZAR. ENSAYO FALLIDO.

  • CENA EN EL SALÓN. TERCERA VARIACIÓN.

  • CENA EN EL SALÓN. SEGUNDA VARIACIÓN.

  • CENA EN EL SALÓN. PRIMERA VARIACIÓN.

  • CARMEN EN LAS NUBES.

  • ¡ AY, AMIGO!

  • EL GATO DE SCHRÖDINGER

  • SI VIS PACEM...SED OCULUM PRO OCULO

  • BREVES TINTINEOS

  • FEO, CATÓLICO Y SENTIMENTAL.

  • EL TIGRE ENJAULADO

  • UN HOMBRE SOLO EN EL PARQUE

  • LA LEYENDA DEL INDOMABLE

  • UNA ÚLTIMA COPA

  • RECUPERAR EL AMOR

  • CADA DÍA

  • OTRO AGOSTO, OTRO VERANO, OTRA MALDICIÓN AGONIZANT...

  • VIAJE AL FUTURO

  • LOS CAFES DE LA ESCUELA

  • NO HAY TÍTULO PARA HOY. TODOS HAN SIDO YA ELEGIDOS...

  • LUNES TORMENTOSO

  • EL MAR

  • SORPRESA A DESHORA

  • MARTES ... ODIADO MARTES

  • NAVEGAR EN AGUAS DESCONOCIDAS.
  • martes, 28 de diciembre de 2010

    CIERRE TEMPORAL.

    Cien es un buen número para parar, entre las entradas que hay publicadas y los borradores supero este número. No es que quiera un cierre definitivo ni que quiera eliminar este blog, pero voy a parar. La razón principal es que quiero centrarme en otro esfuerzo, también de escritura.

    Tengo el propósito de acabar en breve el inconcluso y perdido cuento de la Isla de Lobos, un pequeño artículo sobre mi afición a correr, varios borradores de entradas de los blog a medio hacer, e iniciar un libro. En el prólogo de una lectura reciente el escritor contaba que en sus relatos y en sus artículos necesita tiempos y planificaciones diferentes a los que necesita para redactar una novela. Este escritor es para mí una inspiración y un modelo en la escritura, por lo tanto le haré caso.

    Hay una razón de peso más, soy un aprendiz en busca de tema para dar el salto. Podría decir que mi libro tratará de la “rebeldía justificada”, pero es incierto. No puedo aventurar ni tan siquiera que vaya a existir el libro, es imposible determinar de qué irá. Y tampoco puedo vaticinar si se escribirá y si se editará. Démosle un año a esta aventura. Pero si diversifico esfuerzos es seguro que las entradas del blog irán consumiendo las ideas sobre las que pudiera versar una novela, si así nace, o un libro de memorias o cualquier otra cosa.

    Gracias a todos los que habéis participado en este blog con la lectura, gracias a los que habéis hecho comentarios. Quiero, sin embargo, abusar de vosotros y pediros un favor más, haced algún comentario sobre el blog, sobre la entrada que más os gusta o sobre la que más os disgusta, e identificaros. Es una forma de saber si mi camino va también hacia vosotros o solo hacia mí.

    No sé si cumpliré a rajatabla con el propósito de pausar estas entradas (sé que retocaré y modificaré alguna y aparecerán publicados los borradores que ya inicié) pero lo intentaré. Y espero que sea señal de que avanzo en otros sentidos

    miércoles, 22 de diciembre de 2010

    DICCIONARIO. HOLLAR.

    Cuando escribí sobre un corrupto busqué en el diccionario la palabra hollar, no estaba seguro de su grafía, lo que sé es que yo había mezclado oír, hoyar y hollar. Al que yo me refería es a hollar, pisar. Pero me llamó la atención que el diccionario atendiera a la etimología de la palabra, relacionada con folgar.

    De inmediato pensé en una tarde de una navidad de principios de los 90, jugábamos a algo raro en casa de Susana y Ramón, con su particular tipismo nos habló de pisar como sinónimo de montar el macho de un animal a la hembra. Se refería a las gallinas, y no me queda muy claro si un gallo pisa a una gallina, sí que los mamíferos lo hacen.

    Y me queda claro que de folgar viene follar. Y si esquivé una vez la pregunta de qué era para mí hacer el amor, diciendo que era un galicismo, ahora me queda más claro que este galicismo es necesario y que define mejor que los términos animales que empleamos el difícil arte de hacer el amor.

    Y esta disculpa se la debía a dos personas. Perdón, Fernando por mi sarcasmo protector. Perdón, Inma por trivializar el amor.

    SUEÑO. NAVIDAD.

    Obertura.

    Un teatro veneciano resplandeciente de pan de oro. Barroco, ampuloso y a la vez equilibrado. No posee patio de butacas. Los palcos se alzan hasta una altura insondable. Y, en el mejor lugar de este recinto, estoy yo, vestido a la italiana, con el pelo largo y coleta.

    Every valley shall be exalted.

    Un serio señor, alto, gordo, de barba negra se centra en la escena, tras él gruesos telones rojos. Inicia el canto y todo el teatro se llena con su voz. Canta y vibra y con él vibramos. Emana una contagiosa alegría, la de un padre orgulloso, ha nacido su hijo.

    Aleluya.

    Me fijo en los espectadores, ángeles, querubines como los que sostienen las bambalinas. Y cantan todos a coro junto al tenor y la soprano. Aleluya dicen, y junto a mí ascienden al cielo como enredadas en una tela de oro, las notas que me acarician, las letras que me perfuman. Y no me resisto, me elevo con las notas, me dejo acunar, me mezo. Y me siento elevado.

    Y me siento otro.

    Es El Mesías.

    Es Navidad.

    CONDENADO.

    Si hubiera vivido en tiempos míticos, este castigo no habría sido más duro que el de Prometeo o Atlas. Pero en estos tiempos no podía imaginar a ningún dios empeñado en mortificarme. Yo sé que fui infiel a muchos pactos, infiel a mi matrimonio, infiel a mis primeras convicciones, pero jamás supe de ofensa alguna a ninguna deidad, mayor o menor, Única o de algún Panteón.

    Y solo sé que hace años, muchos ya, viajé en avión y conocí a una mujer. No podéis imaginar lo que sentí, a su lado, durante el vuelo viví otra vida, me imaginaba junto a ella, como junto a una pequeña Mimí de rostro dulce y luminoso. Le propuse que se casara conmigo. No sabía de mi vida, de mi esposa, de mis sucios negocios, pero nunca me respondió.

    Desde aquel día no he podido salir de un aeropuerto. Desembarco, recojo mi maleta y vuelvo a embarcar. Sin descanso. Sin reposo. Día tras día, año tras año, vuelo tras vuelo. Y la busco en todos los aviones, en todos los aeropuertos. Tan solo una vez, hace años, creí verla. Esperando la llegada de un vuelo. Un cristal nos separaba. No pude preguntarle a quién esperaba. Qué esperaba. Si acaso necesitaba responder. Si acaso era el destino que yo debía alguna vez encontrar.

    UMBERTO ECO, QUE ME HAS COPIADO.

    Hace poco más de un año hablaba con el señor Gorelli de los sabios de Sión, creo que de los doce sabios de Sión. Esto venía a cuento de Will Eisner quien desde los años 80 empezó a profesar una desbordada militancia sionista y cuya última obra había sido La Conspiración. No un cómic, no una novela gráfica sino, en realidad, un ensayo en cómic; también se podía interpretar como un panfleto.
    Ahora se acaba de editar la última novela de Eco. La historia que narra es la del agente secreto que urdió el complot antijudío. La polémica ha acompañado la obra desde el principio, y, hablo de oídas, el problema es que parece convertir en una especie de héroe al que es un personaje siniestro.
    Pero yo no puedo dejar de pensar en lo que le pasa por la cabeza a este muchacho italiano al que admiro. Ya con El Péndulo de Foucault lo acusaron de plagio, ahora podrían acusarlo, si no de tanto, sí, por lo menos, de inspirarse fuertemente en la obra de Eisner. Y debo recordar que no fue otro sino Umberto Eco quien prologaba la edición española de La Conspiración.
    Pero la historia tiene todo lo que necesita una historia para resultar interesante. Un cementerio judío, el de Praga; una reunión secreta, la de los patriarcas de las tribus de Israel; judíos, dinero, poder, envidia; agentes secretos rusos; un libelo francés usado por la policía secreta rusa para justificar sus progromos; un libro secreto, prohibido y falso; y el nacimiento de una conspiración universal, el complot judeomasónico.
    Todo demasiado atractivo. Tanto que en algún momento yo había soñado con usar este argumento para una historia, una que comenzaría así "Al fondo de la calle se yergue un edificio que un visitante despistado pensaría que es una iglesia protestante. Austera. Funcional. Es la sinagoga de Praga, junto a la que se extiende en una tierra fría y dura el cementerio judío. Tumbas y tumbas, piedra sobre piedra, rezo sobre rezo de sufrimiento, de humillación. En este lugar, el más frío de Praga, aun se escuchan los ecos de una conversación, la de hace dos siglos, cuando aquí en el sepulcral silencio de una navidad no celebrada se reunieron los Doce Sabios de Sión para determinar el futuro del mundo."
    Así que ahora solo puedo pensar: "Umberto Eco, que me has copiado. Umberto Eco, que te has adelantado".

    VENECIA.

    Tras los pasos de Mario, un viejo marino, recorremos un camino secreto plagado de callejones, de puentes, de ríos oscuros y brocales de pozo. Mario conoce bien mi tierra, y yo a pesar de llevar aquí apenas dos horas, me siento como si en este lugar hubiera vivido mi infancia. Y como a otro marino de Malta que tiene el alma veneciana y el corazón cordobés, le perdemos la pista a Mario. También hay un ruso en las cercanías, pero no lleva barba.
    En esta tierra, en esta laguna, sopla el misterio, sopla la decadencia, y el mar pretende arrebatarnos el paseo. Imposible. Esta ciudad ha hecho un pacto con el Adriático, una permuta de belleza y eternidad.
    Y paseamos por los sestieri en pos de algo, de algún espíritu perdido, quizás Mario, quizás Corto, quizás Casanova. Y en el barrio judío, el viejo ghetto, nos encontramos el de la ciudad. Judío, masón, católico, misterioso y brumoso. Junto a los moros. Frente a Murano, la isla de la grappa; frente a Torcello, la isla del diablo y de Atila.
    Y sé que ya he estado aquí antes, alguna tarde al cruzar alguna puerta de otra vieja judería o de medievales callejones secretos, en otra vieja ciudad. A la que también llaman como a una mujer. Otra ciudad de fuentes brumosas y jardines secretos. Otra capital de mundos antiguos.
    El agua se remansa en las calles. Las góndolas como pequeños dragones parecen pasearse, en realidad custodian la ciudad de las serpientes marinas. Y los pozos, las escaleras, las puertas cerradas y los campos ocultos conectan este mundo con otros. Hacen falta siete llaves de siete puertas y siete palabras de siete demonios para atravesarlas.
    La llaman Al Bunduqiyyah.
     
     
    En Venecia, hay tres lugares mágicos
    y secretos: uno en la “Calle del Amor de
    los Amigos”, otro cerca del “Puente de
    las Maravillas”, y otro en la “Calle dei Marrani”,
    cerca de San Geremia, en el viejo ghetto.
    Cuando los venecianos –algunas veces son los
    malteses- se cansan de las autoridades, van a esos
    lugares secretos y, tras abrir las puertas al
    fondo de esos patios, se van para siempre
    hacia países maravillosos y hacia otras historias.
     
    HUGO PRATT
    Fábula de Venecia 

    domingo, 19 de diciembre de 2010

    POEMA.

    Yo no quiero el arrullo de la tristeza,

    de su aliento de zorra indeseable.

    Yo no busco el olvido,

    busco el calor de un sol meridiano.

    Busco la templanza de un recuerdo,

    el de un aburrido día de verano,

    el del frío compartido.

    Existe ese rincón en la memoria,

    sé que existe.

    Sé que Dios en su descuidada creación,

    lo ha dejado oculto en algún sitio.

    Y yo no quiero vivir en la triste,

    incontrolada concatenación de días de nostalgia,

    quiero vivir en nuestra vida,

    que no es la de los días del ayer, la de los días que serían.

    Estos, los días que son,

    días de pesado golpe de tic-tac,

    de afilados minutos,

    en los que no olvido,

    en los que no recuerdo,

    me hacen sentir que porque quiero olvidarte,

    solo por eso,

    te recuerdo.

    viernes, 26 de noviembre de 2010

    DEL TRABAJO.

    Nos pasan cosas y pensamos que somos los únicos.

    Los demás nos cuentan cosas y pensamos que jamás nos sucederán.

    Ayer el alcalde nos enfrentó a dos técnicos a una plataforma ciudadana iracunda, mezcla de gente temerosa, mezcla de politiquillos. El motivo, un tanatorio y crematorio frente a sus viviendas, cierto, como es cierto que compraron sus viviendas frente a un cementerio, a unos cuatrocientos metros. En la reunión hay un tipo raro, sé que no quiere conseguir nada, la reunión y el encierro posterior con el que amenaza son su verdadero objetivo. Su sonrisa, que intenta que sea maliciosa le delata, en realidad, es el tic de un mal jugador de póker. Hay madres que han sacado de internet informes sobre lo perniciosa que es esta instalación para la salud de sus hijos, ¿cómo decirles sin herirlas que lo que han traído es una mezcla de informe de horno de Auschwitz, de incinerador de basuras, de fantasía y de barbacoa americana?. Y el que duele, el que quiere convertirse en juez, al que un alcalde sin hombría le cede la iniciativa y lanza preguntas como dardos, como problemas irresolubles sobre trayectorias de cadáveres, sobre tiempos de cremación, sobre colindancias, examen oral al que me someten usando normativa no solo derogada sino falsa. Y éste, al que he asesorado durante un año, al que tenía aprecio, no en vano su mujer ha estado enferma, muy enferma, no en vano lo he pasado mal por sus hijas, lo consigue, desata mi ira, mi furia.

    Y no saben que en realidad no estoy en la reunión. Estoy en el tanatorio, en otro tanatorio quizás, en otros tanatorios, esperando el momento en el que se hará cenizas el cuerpo que albergaba una vida unas horas atrás. Y no saben que en esa reunión están presentes mayos, noviembres, agostos. Y no podrán saber jamás que, a la vez, estoy en la primera sala en la que Fernando tenía su consulta, frente al cementerio encalado, y donde yo dejé que escaparan como espectros muchos de mis miedos.

    miércoles, 24 de noviembre de 2010

    ESCRITORES.

    El editorial del ABC de hoy me ha hecho reflexionar sobre lo que quiero conseguir con la escritura. Y me coloca en una posición en la que tengo que decidir el rumbo que quiero tomar. Es la misma posición en la que me coloqué tras leer los consejos de Fernando sobre la publicación de libros. Y en la que dudo de todo.
    Cuando Fernando me recomendó un par de editoriales en las que publicar lo que escribo y tras ver en el quiosco en el que compro la prensa los libros escritos por un dentista y un geógrafo me retraje. En la página web de la editorial se anunciaban los libros de veinte mil escritores, la sinopsis de estos libros y las portadas invitaban a huir (Neruda decía, el olor de las peluquerías me da ganas de llorar) y hasta con cierta sorna los editores anunciaban un libro como uno más de los veinte de cierta "prolífica autora". Los libros que he encontrado en Morón no invitan a mucha más alegría. Y sé que es posible que no me haga feliz verme entre estos autores.
    Ahí es donde comienzan las dudas, porque dudo de tener la calidad suficiente para alcanzar el título de escritor. Casi siempre me llega aquí el reflejo del escritor con el que coincidimos en Burgos. Ha terminado una serie, en cantidad, interesante de libros, incluyendo una trilogía, y es articulista asiduo de la prensa que leo. Mas recuerdo el libro que leí de él y me parece insulso, demasiada fanfarria para un resultado tan escaso, para un tema tan manido como la II Guerra Mundial. Y él, sin embargo, nos miraba a todos en el hotel como a ignorantes, sus libros lo elevaban.
    La editorial de hoy habla sobre el Nobel, sobre el anhelo de muchos escritores por recibirlo, autores que no se preocupan por su obra sino por la fama. Yo creo que Armas Marcelo no ha recordado la idea griega sobre la fama y la gloria, porque, al fin y al cabo, de eso se hablaba. Pero hila una reflexión bien argumentada sobre el propósito de la escritura. Tampoco me satisface la idea hiperculta de que cada palabra encaje a la perfección en un texto formalmente extraordinario; la forma natural, sencilla, de palabras comunes es la que me seduce y la que más se adapta a mi cultura pop.
    Entonces, ¿qué quiero encontrar en la escritura?, ¿qué quiero conseguir con lo que escribo?. Esta es mi pregunta y no sé la respuesta. Antes pensaba que el propósito último sería ver publicado un libro, llegar a la gente, ser reconocido. No creo que lo sea ahora. Como ingeniero abandoné la lingüística, la filología y las artes literarias, y si tengo estilo personal no lo debo al estudio sino a la lectura, ociosa, catárquica o evasiva. Y cuando pienso sobre esto acudo a los libros que me han gustado, que hubiera querido escribir, de Sampedro, de García Márquez, de Marukami, de Saint Exupery, de Barbery, de Benedetti, de tantos otros. Y mis errores sintácticos, semánticos y gramaticales me alejan de una élite que forma la vanguardia artística de la lengua. Élite, por lo demás, vacía de sentimiento. Así que lo único que quiero es que me lean mis amigos, que a través de la escritura sepan de mí. Y dos íntimas aspiraciones, leerme sin vergüenza ni rubor y, poder con lo que escribo, llorar de vez en cuando.
    La escritura es importante para mí, sí. Pero sé que he de trabajar mucho para conseguir la emoción en ella y con ella y que será difícil alcanzar el nivel de hermosura de lo mejor que he leído en los últimos tiempos, el primer capítulo de las memorias de Harpo Marx, los agradecimientos de una tesis doctoral que tuve que estudiar y la dedicatoria que mi amigo Tello me dedicó por mi cumpleaños.